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Almendras

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Para salir a faenar al campo como a la mar, en primer lugar es necesario mirar al cielo, cuando se barrunta tempestad es preferible permanecer en las cercanías del embarcadero. Hoy tocó echar las redes bajo el almendro cercano y varear con sutileza sin llegar a azotar las nubes plomizas, para recibir solo una lluvia de almendras. Cuando tan solo… Leer más »

Entre girasoles

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Una espiga de trigo quiso ser girasol, sus compañeras de campo que eran un tanto sarcásticas se mofaban de ella, le insistían que eso no estaba en sus manos, alguna con voz queda apostillaba: “ni en sus raíces”, que era cosa de la genética. Tal fue su desesperación que con la brisa del amanecer de julio derramó lágrimas de trigo,… Leer más »

Septiembre en el campo

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Los nidos de barro de las golondrinas se silenciaron con la llegada de septiembre. Las lluvias atronadoras en la noche ya entrada, dibujaron barquitos chiquititos de hojas de higuera, sin más gondolero que la deriva entre las callejuelas del pueblo. Lluvias que ablandaron el corazón endurecido de los átomos de la tierra del campo, que se guarecía del sol bajo… Leer más »

Entre vías

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La cocina del Takasaki II, era tan lenta como el Canfranero al pie de los Mallos de Riglos. La exquisitez era el rail del viaje gastronómico entre plato y plato de porcelana. La explosión de sabores en el paladar, se sucedían como el reflejo del centellear de los coloristas fuegos de artificio, en las mansas aguas de la laguna en… Leer más »

Logística

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Ayer cuando caminaba por el campo, me detuve a saludar a Z, allí estaba aleccionando a sus compañeras de hormiguero, les explicaba qué a la hora de excavar el túnel de salida, en lugar de arrojar la tierra al exterior y erigir un cono como el cráter del Vesubio, era más ventajoso levantarlo con planta de herradura, por lo de… Leer más »

Vendimiar

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Vendimiar

Cuando tan solo era un niño de seis años, recuerdo que ayudaba a mis padres en la faena de la vendimia. Masticaba la prensa de jaula las brisas de uva, mientras silabeaba con voz metálica clic-clac. Yo quería ayudar y me asía a la barra acerada, a la cual apenas llegaba y me tenía que poner de puntillas, a pesar… Leer más »

Tiza blanca

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Tararea el colegio con voz de eco de pasillo, sonriente, al ver caer la hoja del calendario del mes de agosto, tal vez con una migaja de sorna: “Triste y sola se queda la escuela…” Echa de menos las conversaciones solapadas unas sobre otras en el recreo, como una torre de Babel … Entre las canastas y las porterías, a… Leer más »

Gura, donde convergen las rectas paralelas

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Rogelio, en el mes de mayo al alba blanca, trazaba con presteza surcos rectos con la reja acerada tirada por Platero, como si utilizase una plumilla con escuadra y cartabón. Sus vecinos decían que tenía buena traza. El truco, decía Rogelio, era en sacar la puntería, que no tenía más secreto que tomar la Sierra Guara como punto de referencia,… Leer más »

Parque Univerdidad

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Cuando tan solo era un niño de seis años, recuerdo que bajaba con mis padres a comprar a Huesca a los comercios que se enclavaban próximos a la plaza de Santo Domingo, y aparcábamos en las calles aledañas. Algunas veces me asomaba por un murete que servía de frontera entre el asfalto de la ciudad y la tierra de huerta…. Leer más »

En el huerto

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Mastica la azada con sus labios acerados la tierra retira el biombo del surco la patata de piel blanca yace desnuda. Croan en arpegio tres ranas de pupilas rutilantes en la balsa del huerto, en el ribazo la granada coronada reina se sonroja mientras dibuja con escuadra y cartabón su dulce enjambre. El viejo membrillero abre su balsamera, aromatiza la… Leer más »

Parpadear

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Dormita el viejo cerrojo como lagartija al sol, bajo sus escamas de forja metálica te observa son sus pupilas de camaleón, con cada parpadeo abre y cierra la damajuana de la fragancia a camomila, a membrillo… josé mariano seral

Zarzamora

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Silenciosa la tierra de nadie reconquista avanza bajo su yelmo vikingo, como caballo de Troya bajo la dádiva de la mora irrumpe en el ribazo de la huerta. Para los más niños abalorios para confeccionar collares de zarzamoras. José mariano seral

Fiestas de agosto

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En agosto se terminaba con las faenas de la siega. El trigo ya se hallaba a buen recaudo en el granero. La era quedaba escobada y el trillo recogido de nuevo en el zaguán. El pajar se terminaba de llenar por la ventana en altura, emanando almizcle a mies. El campo daba un respiro en las faenas de labranza. Se… Leer más »

Anacrónico

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(Texto inspirado en una foto tomada hoy en una calle del casco de Huesca) Resonó el estrepitoso eco metálico del llamador entre los aperos de labranza que dormitaban en el zaguán, como un trueno en el Cañón de Añisclo que desataba la tormenta. Adelaida bajó renqueante escalón a escalón, apoyándose con la mano derecha en la barandilla de hierro forjado,… Leer más »

Una lectura de recuerdos de niñez

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Al atardecer, en lontonanza se escuchaba el repique campanil quedo de las esquilas, como preludio de la llegada del rebaño a la majada. Alguna de las ovejas madres erraba de aprisco y era menester ir a buscarla con el corderito como reclamo, que al escuchar sus balidos, presta acudía al feliz reencuentro. Con las primeras luces del alba blanca, el… Leer más »

Trigo en el bolsillo y almizcle a albahaca

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Trigo en el bolsillo y almizcle a albahaca Cae la semilla en el surco de tierra fértil de la mano encallecida del labrador, la lluvia de abril y el sol de mayo la preñan, con el cántico de los grillos y el aleteo de los pétalos de amapola llega el vals de las espigas, humillan sus testas bajo la candente… Leer más »

Dar gavillas

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Recuerdo que mi padre dedicaba en algunas campañas la mitad del Giscal al cultivo de los alfalces. Por estas fechas,  si el tiempo acompañaba se podía hacer un corte, se sentaba sobre las gramíneas del ribazo y clavaba la inclusa en la tierra, dejaba la hoja de la guadaña al sol para que se calentase como la reja en la… Leer más »

Embolsar la dulzura

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Embolsar la dulzura Raíces que mastican bajo el sol estival átomos de salitre, ácidos. En las yemas de sus dedos sarmentosos se tornan en mosto dulce al paladar. Con damajuanas arracimadas de moralejas nos obsequia la naturaleza. José mariano seral

La huerta de Huesca

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Caminar por la elipse de las huertas, envuelven la ciudad con sus efímeros anillos con almizcle a alfalfa recién segada, a albahaca de San Lorenzo. Las judías, los tomates, acampan bajo el armazón de cañas como perífrasis de campamento Sioux, los pimientos, las ensaladas, guardan la geometría de las simetrías, como sílabas en el verso que atesoran la métrica y… Leer más »

El último mensaje – Mi aportación para “EL VIERNES CREATIVO”

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Ichiro bajaba todos los domingos al amanecer a la playa acrisolada. Caminaba descalzo por la arena ambarina, de vez en cuando se giraba para contemplar las efímeras huellas que deja el caminante al hacerse camino al arrullo quedo de la mar y almizcle a salitre. Trepaba con presteza por su atalaya de bambú como si fuese la cofa del Golden… Leer más »

La lealtad o el anillo, de Mariano de Meer, editado por Imperium

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Mi opinión: Mariano utiliza un lenguaje directo, ágil,  sin artificios.  Hace gala del ingenio del buen escritor. Encontramos párrafos que te invitan a reflexionar: “Los teléfonos móviles han conseguido aumentar la distancia entre los seres humanos y detener la comunicación en nuestra especie”, “Porque este es el momento de los amantes y no el de las esposas o el de… Leer más »

Mar de espigas

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Camino a la orilla de un mar de espigas, la tenue brisa las mece dibujan olas lentas que cascabelean como maracas de orquesta, rompen en el malecón del horizonte añil, salpican pequeñas gotitas latescentes de amarillo sobre el erizón de las crestas de la Sierra Guara. Camino por el rastrojo dorado a la orilla del mar, saltan los grillos a… Leer más »

De color amarillo

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Con voz cantarina crepita  el rastrojo bajo mis huellas ligeras,  como castañuelas pulgaretas en manos de Lucero Tena en la Ópera Carmen. Se respira embriagador almizcle a mies en el abrazo de la brisa matinal, como helado caliente en el paladar. Las carreras de garba amarillas paralelas, como cuerdas de una guitarra flamenca tañen su melodía de letra amarilla, con… Leer más »

La danza de los tulipanes de Ibon Martín, editado por Plaza & Janés

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La sorprendente puesta en escena de un asesinato hace saltar todas las alarmas, las sospechas pronto se confirmarán, se trata de un asesino en serie que elige sus victimas atendiendo a un patrón que la policía tendrá que averiguar. La novela se estructura en capítulos cortos, de una gran intensidad que te engancha, mantiene el suspense en todo momento, son… Leer más »

El pan de cada día

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En un viejo baúl de cedro arrinconado en el desván por el silencio y la fragancia a camomila y membrillo, no solo permanecía mi primera cartera escolar, de cuero rojo, cuarteado por las ruedas dentadas del tictac de las décadas, en él también permanecía el recuerdo del encerado cetrino descascarillado en una esquina por el salitre, del colegio de mi… Leer más »