Archivo de la categoría: Coscullano
A por nueces

Parecen meditabundas en el anfiteatro de las copas, como si recitasen poesía de la biblioteca de sus hojas mecidas por lira de la brisa. Bajo el caparazón dormita el árbol niño, contorsionado como si fuese el vientre materno, en los repliegues de abanico intelectual atesora el código: “de la vida continua”. j. mariano seral
Ser un poco hormiguita

A pesar del prematuro frío otoñal, la hormiguita no se amilana y sale al amanecer a recoger afanosa granito a granito el trigo que al labrador se le ha desperdigado, como si fuesen las espigadoras de antaño. Levantan sus antenitas cuando las observo, están alegres, hoy han tenido suerte. Sin railes, sin cordeles, desciende por la hendidura excavada en el… Leer más »
Lluvia de otoño

El rastrojo endurecido por el abrazo del sol estival que le negó un buche de la cantimplora, tornándose en dehesa de grillos, recibe con alborzo la lluvia de otoño tamizada por la hoja caduca ya amarilla, que ablanda el corazón del campo dejándolo sazonado. La reja acerada envalentonada entra en el rectilíneo surco ya dócil. El viejo brabán Ajuria desde… Leer más »
Despoblación

En una mañana soñolienta otoñal, tras el cristal de la escuela atrona la voz del silencio. Lame el Sol con su lengua de trapo las lágrimas de la soledad, que deja la noche escarchada sobre la teja amarilla de barro cocido. El encerado de verde cetrino descascarillado sobre la pared de salitre y la tiza blanca, yacen encuadernados en el… Leer más »
La vendimia

Esferas líquidas arracimadas, insufladas por los labios del sarmiento con templanza, elegantes como maniquíes eclécticos de cristal de Murano en la vitrina del escaparate de alta joyería. Impregnan mis manos con un magnetismo dulzón que desposa cada dedos con el contiguo. La fragancia a mosto remolonea en la mecedora de los pámpanos como el vuelo de la libélula entre el… Leer más »
La Sierra Guara

La Dama yace recostada sobre las cumbres calizas de la Sierra, dormita como la princesa hechizada arropada por el liviano edredón algodonado. En la noche soñolienta desde el ático de la cima admira a Casiopea. Al alba los clarines centelleantes tañen presurosos a amanecer, como las campanas del monasterio tocan a maitines. La Dama sonriente, agradecida por el nuevo día,… Leer más »
La era y el pajar

Gira y gira la parda mula en la era, trilla la espiga preñada, como el caballito de madera del carrusel desgrana la sonrisa en los inocentes labios del niño en una tarde de domingo. El almiar contempla con su ojo de cíclope a su pareja de yunta en la labranza. El labrador lanza al viento la parva con la horca… Leer más »
Compás de espera

Hoy sobre el cielo benévolo cientos de nubes al trotecillo, como pequeños burritos con sus albardas, sobre las que se equilibraban las “algaderas” con sus cántaros de barro, como si fuesen aguadores, saciaban la sed de los olivos, de los almendro, de los membrilleros…Tocaba esperar a que escampase para poder ir a coger almendras, mientras, yo remendaba la epidermis del… Leer más »
El ojo de la cerradura

Parpadea el ojo de la cerradura, el sol del atardecer traza la línea divisoria entre el trino de la golondrina y la métrica pareada del búho. Eco metálico de esquilas y cuartizos entre las callejuelas empedradas, aroma a tomillo y espliego en las hebras de lana del rebaño de ovejas. Los dedos curtidos del pastor abren la aldaba de la… Leer más »
Parajes singulares

Siempre me complació admirar este paraje, esta vocal de piedra arenisca enclavada en un anacrónico texto de serpenteantes caminos agrícolas. En la época de la cultura de la piedra recayó sobre su lomo la tilde. De niños jugábamos a guarecernos en su interior como si fuese el vientre materno. Hoy me intereso por su historia escrita en su piel tachonada… Leer más »
La casa del labrador

Bisagras que encuadernan un poemario sin hojas, tras la solapa de la portalada el zaguán como buen prólogo desvela la bucólica vida del labrador, hebras de mies en el filo de la guadaña, sigilosos aromas estacionales a manzanilla, a pomas, a membrillo … Me arrimo al malecón de la cadiera donde se escriben refranes y dichos al amparo del cálido… Leer más »
La recogida del fruto

Mis padres, mis abuelos, fueron labradores; eran otros tiempos, eran economías de autoconsumo, se laboreaba un poco de cada cultivo. Todo se aprovechaba, nada se desdeñaba. Mis padres vivieron la mecanización del campo, ese paso de la economía de subsistencia, a la economía capitalista, en la cual era necesario obtener unos beneficios, una rentabilidad. Por tradición, por apego a mis… Leer más »
Las fachadas y sus reseñas
La nube montañera
Refranero
Septiembre
Septiembre
Remar

Veo remar a las nubes sigilosas con sus embarcaciones de átomos líquidos sobre los pétalos escarlatas de las granadas, unas con porte de velero, otras con cabeza de elefante, me pregunto por su destino. Poco después las contemplo varadas en el malecón de la Sierra Guara con sus pies descalzos sobre la roca afilada caliza y la flor marchita del… Leer más »
El canto de los grillos

Suspira el mes de julio, desde el acantilado de la última semana, resignado respira la fragancia a mies, mira de refilón al mes de agosto, tan solo le restan unos pocos días, acomodados sobre las alineadas carreras de parva recién segadas, que en pocas lunas serán engullidas y comprimidas por ciclópeas empacadoras en paralelepípedos cambiando la vestimenta del campo, confiriéndole… Leer más »
El pastoreo

Los tibios destellos del amanecer encienden el pebetero de erizón de amarillo sobre las altivas crestas de la Sierra Guara iluminando el nuevo día. El rebaño de ovejas que reconocen los pasos de su pastor, alborozadas por volver a pastar en el campo le dan los buenos días con un sinfónico balido desde el anfiteatro del aprisco. Rechinan las bisagras… Leer más »
Arrancar los ajos

Tiro del tallo ya dorado, la tierra amansada por las lluvias de nubes centelleantes, abraza a su amado fruto nacido de sus entrañas. Me ayudo en el trance del azadón de afilados labios acerados, que besa el surco. Vuelvo a tirar del tallo, en las raíces del ajo que son las hebras que tejen pacientemente el fruto, aferrados terrones de… Leer más »
Los esquiladores. Coscullano 06/06/20

Se escucha el atenuado balido de las ovejas difuminado por el sonido eléctrico de las máquinas de esquilar, cada una de ellas espera su turno con cierto recelo, de vez en cuando te miran con sus centelleantes pupilas azabaches, como pidiendo una explicación de aquello que acontece. Yo mientras contemplo como realizan la dura faena con destreza, recuerdo haber colaborado… Leer más »
Recitando mis poemas y textos

Hoy le pongo voz a a mis textos y poemas: Mayo mes de romerías: Los libros: A pie de Sierra: El pastor: Monólogo de un buzón: Los segadores: La aventadora Ajuria: El último viaje hacia el olvido: La montaña que quiso ser mar: La labranza: Besos El reloj de la… Leer más »
Semillas, vocales y consonantes

Cuando ya tan solo era un niño de cuatro años, apenas hacía una década que había llegado la mecanización al campo. Todavía pude ver el trillo de perdernal, el brabán oxidado, la aventadora Ajuria, el rusar de reja afilada…, arrinconados en la esquina del olvido de la era o del pajar, hasta que volvieron a adquirir protagonismo convirtiéndose en objetos… Leer más »






